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25.11.11

Las mujeres guaraní hablan de su futuro y alternativas a la vida en las haciendas


Mi pensamiento es para recuperar y desarrollar el futuro de todos. (Comunaria de Yaiti, CAP).

Cuando tratan de reconstruir sus historias, las mujeres liberadas del cautiverio empiezan a reflexionar y a darse cuenta de los abusos que sufrieron en toda su magnitud y en todas las dimensiones. Fortalecidas y dignas, están saliendo de su rol de víctimas inconscientes. Cuentan sobre las proyecciones de vida, su visión del futuro y sobre el ñandereko- “la vida armoniosa”. Allá, en las propiedades del patrón, aprendieron a vivir con abusos constantes como partes innatas de sus existencias. Aceptaron el sufrimiento que le ocasionaba esto, como algo inevitable. Ahora, las esperanzas, y planes para el futuro se constituyen en el medio poderoso que les ayuda a superar los traumas del pasado.

La mayoría de las mujeres guaraní entrevistadas asocian el concepto de ”vivir bien” con el bienestar material colectivo. A continuación se presentan los componentes de este concepto según las respuestas obtenidas.

➢ Tener alimento y vivienda digna
➢ Recibir un buen sueldo
➢ Unión de la pareja.
➢ Vivir sin violencia intrafamiliar
➢ Garantizar el futuro promisorio de los hijos
➢ Consolidar la “gran familia guaraní”.
➢ Vivir en harmonía en las comunidades.
➢ Tener buenos niveles organizativos.
➢ Tener buena salud.
➢ Aprender a leer y escribir y seguir estudiando.
➢ Consolidar más tierra apta para el cultivo.
➢ Liberación definitiva del las familias empatronadas.
➢ Recuperar las prácticas artesanales.

Al investigar sobre la interpretación del “vivir bien” encontramos también, el sentimiento de inseguridad de las habitantes de las haciendas recién liberadas, quienes expresaron su miedo respecto al retorno de los patrones.

A veces se escucha que va a volver de vuelta el gringo, de eso tenemos miedo nosotros y no podemos “vivir bien”. Por ahí tenemos una buena casa y él vuelve y qué hacemos con la casa? ¿Se queda para él? (Comunaria de Caraparicito, CAP).

La mayoría de las mujeres plasman sus proyecciones personales en el marco de la liberación de las familias que todavía se encuentran en la situación de servidumbre, teniendo como horizonte el desarrollo integral de la organización y del pueblo guaraní en general. Viven y trabajan preocupadas por el futuro y educación de sus hijos y en sus respuestas ponen en el primer lugar el bienestar de sus familias, antes del crecimiento personal.

Varias mujeres concentran sus expectativas en el mejoramiento de las condiciones de vida en las comunidades y la soberanía alimentaria en función del uso beneficioso de las tierras ancestrales recuperadas. Ven el territorio como un recurso que les posibilite trabajo propio, no empatronado, y donde van a trabajar ahora y en el futuro sus hijos, para obtener una buena producción de alimentos que les garantice un nivel de vida digno. Es por esto que manifiestan la preocupación respecto al cuidado y la defensa del territorio por parte de las comunidades frente a las amenazas de. Esta preocupación las lleva a formular la necesidad de conocer las leyes y las herramientas que se necesitan para la seguridad de un futuro promisorio.

Muchas anhelan aprender a leer y escribir, puesto que el derecho al estudio les ha sido quitado por los patrones. Otras quieren adquirir nuevas habilidades para viabilizar iniciativas propias como artesanía o repostería y abrir pequeños negocios de venta. En el caso de algunas comunidades de la Capitanía de Alto Parapetí una de las fuentes adicionales de ingreso de las mujeres guaraní es elaboración de tejidos y fabricación de ollas de barro que venden a precios bajos. No existen proyectos económicos específicos para las mujeres, lo que refleja la necesidad de promover emprendimientos para fortalecer la fabricación de artesanía, permitiéndoles de esta forma garantizar la venta de sus productos a un precio justo y a un mercado seguro.

¿Que trabajo podíamos hacer, será que va a haber una licenciada para apoyarnos de entrada? Hay artesanía que hacen de barrito. Mi mama hace artesanía de barrito, esto lo he traído a La Paz para vender, de organizarse podíamos pero falta dinero. Falta hablar todavía, por la sequia hemos perdido las cosas. Los hombres trabajan pero nosotras queríamos también. Algunas están haciendo collares. Nos falta mucho para aprender (Comunaria de Itakise, CCCH).

Yo deseaba aprender a hacer repostería, masa, tortas. Hemos hecho unos grupos aquí para aprender con las mujeres pero nos hace falta plata para hacer estas cosas. (Comunaria de Itakise, CCCH).

Las dirigentes entrevistadas desean seguir trabajando para las comunidades, y especialmente, fortaleciendo a otras mujeres y ayudándoles convertirse en las líderes de su pueblo.

Quiero seguir aprendiendo para apoyar a las demás hermanas que todavía siguen sufriendo para que sigan adelante. Quiero dar este mensaje en cada reunión para que conozcan su derecho, que se profesionalicen, al igual que los hombres tienen derecho para llegar a hacer algo en la vida. A las hermanas que están en las haciendas hay que decirles que hagan trabajo propio para ellas, que no quemen sus cuerpos sirviendo a los patrones (Comunaria de Casapa, CCCH).

La obtención de pagos a partir de las conciliaciones laborales fue mencionado numerosas veces en las entrevistas realizadas. Las mujeres consideran la restitución de sus derechos como un elemento fundamental para seguir adelante después de años de opresión.

Queremos reclamarle al patrón para que nos reconozca todos los años de trabajo, queremos que nos de nuestro interés. Mi pobre madre harto ha sufrido, venia a cortar pasto con machete, tenía su bebe y lo ha puesto en su hamaquita y ha muerto cuando ella estaba en el campo. Antes la mujer trabajaba como hombre, ni le daban el desayuno. (Comunaria de la Colorada, CAP).

Por otro lado, señalan la importancia de recuperación de las prácticas ancestrales, entre ellas la justicia comunitaria y el uso del idioma guaraní, concebidas como un medio para lograr el alejamiento de las viejas prácticas patronales y sus secuelas, abriéndose en la búsqueda de ese objetivo la posibilidad de construir una real independencia.

Las mujeres guaraní tenemos que ser orgullosas por nosotras porque somos guaraní, no pueden olvidarse de su guaraní, a veces se visten distinto. Aprender a hablar castellano, para ir a trabajar en secretaria en la organización. (Paulina Molina, comunidad de Itakise, CCCH).

Según la visión de las mujeres guaraní, la principal alternativa a la vida empatronada consiste en el cultivo de la propia tierra y comercialización de las cosechas mediante acceso a créditos que fomenten la producción. Buscan nuevas soluciones que les permitan contrarrestar la insuficiencia de tierra en calidad y cantidad y la baja productividad agrícola.

Aquí en esta comunidad no hay trabajo. Somos agricultores, el año pasado no hemos alzado ni un grano de maíz, este año un poquito pero ni con eso no alcanza. Estamos vendiendo a bajo precio- 10 bs por arroba, pero no alcanza. A veces por eso pedimos a las instituciones que nos ayuden con el alimento, que nos ayuden con víveres. (Comunaria de Arenal, CAP).

Tomando en cuenta estas demandas, y considerando que una reforma agraria es inconclusa o parcial cuando no tiene la capacidad de modificar la estructura de tenencia de tierra o la redistribuye de manera deficiente, cada año se hace mayor la necesidad de priorizar un verdadero desarrollo rural en los territorios guaraní. El mismo debería fortalecer las economías comunitarias a partir de mecanismos que puedan estimular y recuperar sus áreas de producción. Por otro lado, el acompañamiento y ayuda económica del Estado a largo plazo es imprescindible para garantizar las condiciones de vida que se constituyan en una alternativa real para la vida en las haciendas, sobre todo mediante acciones orientadas a garantizar la satisfacción de requerimientos alimentarios. Los principales medios de ayuda propuestos por las familias guaraní contemplan la dotación de materiales de construcción, maquinaria agrícola y cultivos, y capacitación en el uso de maquinaria agrícola y en el manejo de diferentes semillas.

Las mujeres no descartan la búsqueda de empleos en los centros urbanos como una opción alternativa y la realización de trabajos puntuales para terceros como fuente adicional de ingreso; este tiene que realizarse con el cumplimiento de las normas laborales vigentes y bajo mejores condiciones salariales.

Como posibles soluciones para la liberación definitiva señalan la importancia de propiciar vínculos orgánicos y el contacto personal con las familias empatronadas con las cuales podrían compartir las experiencias de vida en las comunidades libres y neutralizar los factores psicológicos que actúan como limitantes; preocupaciones, relacionadas principalmente con la falta de seguridad alimentaria y el desconocimiento de la vida comunitaria.

Algunos tienen miedo porque dicen que tienen miedo de ir a las comunidades porque allá “Hay harta gente y puede ser que sean malos y nos van a pegar” dicen, “Mejor estamos solitos en la hacienda”. (Comunaria de Huaraca, CAP).

Algunas entrevistadas propusieron el uso de materiales audiovisuales que dan cuenta de la realidad de los nuevos asentamientos. También enfatizan en el acompañamiento continuo de las capitanías a las familias empatronadas con la finalidad de motivarlas para participar en los eventos y reuniones de la organización y reconocen el rol fundamental de los capitanes para persuadir a los empatronados, explicando las posibilidades alternativas de sustento así como en el apoyo logístico para establecer y consolidar nuevos asentamientos.

Por otro lado se precisa continuar con el acompañamiento jurídico y los mecanismos legales que permiten consolidar los predios de los terceros a favor de la TCO.

Esa gente que no quiere salir, ellos piensan que saliendo del patrón no va a haber para comer, pero sí hay se puede sembrar, se puede criar gallinitas, se puede hacer su casita (Comunaria de Mandiyuti, CAP).

A las mujeres que todavía están en las haciendas les contaría mis historias, porque mi hermana esta en Uruguay y se levanta a la 1 de la mañana, pero ella no quiere salir. Ella piensa que así es como era antes, antes les ponían laso en su cuello y les pegaban y les tiraban un balazo. Sigue pensando que es así ella. (Comunaria de Itakise, CCCH).

Por último, las mujeres guaraní están conscientes que el ejercicio de la libre determinación no pasa solamente por la consolidación del territorio pero está relacionado con muchos otros elementos, como por ejemplo la educación bilingüe y valoración de propia cultura que incluye la recuperación y apreciación de las testimonios de vida en cautiverio y de la historia de lucha por la liberación.

Que las chicas no pierdan a la tipoy, la educación las hace cambiar, las visten de pollera, pero eso no es cultura de nosotros. Por no hallar estas cosas les quitan puntos cuando no tienen chalina o vestimenta que se les pide en la escuela. Un licenciado nos decía que no deberíamos hablar de los patrones nosotros ya somos libres, pero nosotros hemos sufrido mucho, pero los que no han sufrido no quieren escuchar nuestras historias, no quieren escuchar de cómo teníamos nuestro sueño de liberación. ¿Porque no quieren que hablemos de patrones? Ese dolor es para mi, allá se ha muerto mi abuelito. Para mi es importante hablar de eso, tantos años, que han sufrido mi mama y mi abuela, por eso es muy importante. (Comunaria de Itakise, CCCH).

Vale señalar, que según los hallazgos del Diagnóstico de Identificación de Capacidades de Formación Socio-Política en el CCCH y CAP se observa la creciente demanda respecto a la incorporación de las mujeres y de los jóvenes en las estructuras de la organización para incrementar su acceso a los cargos dirigenciales y la participación en la toma de decisiones. Hay una cantidad mayor de mujeres que tienen carteras comunales sin embargo pocas de ellas acceden a niveles superiores de la estructura orgánica y a espacios de poder político. En la actualidad 5 mujeres guaraní ejercen cargos de representación política a nivel del departamento de Chuquisaca: 2 asambleistas suplentes de la Asamblea Departamental de Chuquisaca y tres concejales en el municipio de Macharetí.

Los líderes entrevistados sostienen que las mujeres tienen mayor responsabilidad en la casa y eso no les permite ejercer carteras dirigenciales. Según la percepción de las comunarias, algunos varones incluso opinan que las mujeres “deberían quedarse en la casa”.

Damos a las mujeres la oportunidad para que se capaciten y los hombres igual, pero algunos hombres dicen que las mujeres deberían quedarse en la casa solamente y no capacitarse (Comunaria de Casapa, CCCH).

Las lideresas enfrentan muchas inseguridades y suelen menospreciar sus habilidades debido a la falta de educación.

Desde que he entrado a la directiva, he ido a la Paz y a Charagua. Como yo no sé leer, cuando nos hacían sentar en la mesa tenia vergüenza de hablar. (Comunaria de Itakise, CCCH).

Destacan las opiniones de las mujeres que han identificado sus fortalezas en el desempeño de cargos dirigenciales frente al liderazgo de los varones:

Yo creo que las mujeres no estamos con los tragos, vamos donde tenemos que ir en la delegación, y volvemos a dar la información, pero a veces cuando los hombres van no dan información porque se van a tomar no más. Yo ahora como asambleista suplente, pienso que las mujeres tienen que ir como mitad a la gobernación, a las alcaldías, tienen que ser 50 y 50 – no puede ser que los hombres solamente pueden gobernar o pensar. (Comunaria de Casapa, CCCH).

Frente a estas debilidades es necesario incorporar un enfoque de equidad para desplazar el desequilibrio de poder basado en el género hacia un equilibrio. El enfoque de género debería formar parte del proceso de fortalecimiento organizacional con la finalidad de concientizar sobre la importancia de la participación de las mujeres en los espacios orgánicos y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en los distintos ámbitos de vida. Su aplicación debería por un lado abarcar el ámbito de la vida cotidiana de las mujeres guaraní lo que significa mejorar la calidad de su existencia a partir de la reflexión sobre sus roles tradicionales. Y por otro lado, es necesario impulsar estrategias orientadas a modificar la situación en el ámbito estructural, con miras a hacer equitativa la posición de hombres y mujeres en el pueblo guaraní y facilitar el acceso de las mujeres a las oportunidades económicas, de capacitación, y, principalmente, toma de decisiones.

En estos últimos tiempos estamos trabajando con miradas al poder. Cuando se trabajaba proyectos normativos para las mujeres, se las ponían a hacer artesanías, bordados, etc. Ahora estamos trabajando para ser autónomas, autogestionarias de nuestros recursos…ejercer derecho de participación con poder económico y político.(Justa Cabrera, representante del pueblo guaraní y presidenta de la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia).
Aleksandra Bergier, Observatorio de DDHH y Conflictos Socioambientales

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