Síguenos por correo electrónico

17.11.09

Premian a un proyecto boliviano en la Feria del Desarrollo 2009

Las ideas innovadoras de América Latina pasaron a primer plano en Washington esta semana cuando varios proyectos de la región, uno de ellos boliviano, obtuvieron más de 2,5 millones de dólares en subvenciones, en el marco de la Feria Mundial del Desarrollo 2009, un programa mundial de donaciones por concurso que identifica y financia proyectos innovadores con grandes posibilidades de causar un impacto positivo y ser reproducidos.
Desde 1998, la Feria del Desarrollo ha otorgado más de 61 millones de dólares a iniciativas seleccionadas en concursos nacionales, regionales y mundiales. Respaldan la feria un consorcio de entidades asociadas, entre las cuales se encuentra el Banco Mundial.

Muchos proyectos ganadores en años anteriores fueron reproducidos, como por ejemplo el proyecto de filtración de arsénico de Kanchan, uno de los ganadores de 2003 patrocinado por el Instituto de Tecnología de Massachusetts, que se implementó por primera vez en Nepal, se expandió a Camboya, Viet Nam y Bangladesh. Hasta la fecha se han distribuido más de 7.000 filtros, que se utilizan para abastecer a 30.000 personas en la región.

Pump Aid, iniciativa ganadora en 2006 de una donación de 120 mil dólares, consiguió una cifra adicional de 25 millones de dólares para la expansión de los servicios sanitarios y el suministro de agua, lo que beneficiará a ocho millones de personas en Zimbabwe y Malawi al cabo de cinco años.

El concurso de este año planteó un desafío simple: presentar una idea de la comunidad de origen del participante para ayudar a la población del mundo a protegerse de los efectos del cambio climático.

El concurso recogió ideas sobre la adaptación al cambio climático en países en desarrollo, poniendo especial énfasis en las comunidades indígenas, las cuales tienen que enfrentar los riesgos del clima, en la adaptación al cambio climático y la gestión de riesgos de desastres, extrayendo ideas para ayudar a las personas que viven en los ecosistemas más vulnerables del planeta.

En la competencia, que tuvo lugar entre el 10 y el 13 de noviembre, participaron 100 ideas finalistas procedentes de 47 países, seleccionadas entre más de 1.700 propuestas. Las propuestas de América Latina fueron muy exitosas, ya que 13 proyectos se hicieron acreedores de donaciones, cifra que representa más de la mitad de los ganadores de este año.

La novena versión fue patrocinada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca y el Instituto del Banco Mundial.

Las propuestas

El concurso de este año se realizó en medio de un debate internacional más amplio, previo al de Copenhague, sobre el cambio climático y sus efectos en los países en desarrollo.

Muchas ideas combinaron el conocimiento tradicional con la tecnología del siglo XXI, dado que los participantes hallaron maneras creativas de innovar aprovechando elementos clásicos y modernos. Las propuestas incluían desde pintar de blanco las rocas alrededor de los glaciares, para desacelerar su derretimiento, hasta aprovechar la telefonía celular y la tecnología SMS para intensificar la preparación en caso de desastres.

La propuesta ganadora de Bolivia fue presentada por la Fundación Amigos de la Naturaleza y la Prefectura del Departamento de Santa Cruz. Su objetivo es reducir el riesgo de que se presenten incendios forestales fuera de control, provocados por la quema de bosques para ampliar áreas de cultivo. El proyecto coordinará este tipo de prácticas para que las quemas se hagan bajo condiciones climatológicas favorables.

Las ideas de la región destacadas en el concurso de este año fueron:

De Ecuador: La propuesta de la Red Internacional del Bambú y el Ratán para construir casas de bambú elevadas, esencialmente para que las comunidades queden a mayor altura respecto del suelo y fuera de peligro, en zonas propensas a sufrir inundaciones.

De Perú: El ingenioso proyecto de la Comunidad Nativa Peruana Kechwa Copal Sacha que fusiona el conocimiento tradicional y la biomatemática, uniendo el conocimiento ancestral y el científico para mejorar la producción agrícola sostenible.

De Colombia: La idea de la Organización Zonal Indígena del Putumayo de desarrollar planes de gestión ambiental de las tierras basados en el conocimiento tradicional.

De la República Dominicana: La propuesta de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña de ayudar a mitigar la erosión costera transformando la energía de las olas en energía eléctrica.

Los ganadores reciben hasta 200 mil dólares en capital simiente, además de orientación y respaldo técnico a medida que se ponen en marcha las propuestas.

Del asistencialismo a la productividad sostenible

Casi 5.400 familias de 19 territorios indígenas buscan financiamiento para 23 proyectos productivos que conservan la naturaleza, cuyas utilidades podrían alcanzar 50 millones de bolivianos en conjunto a partir del séptimo año, se conoció en la primera Escuela Indígena de Proyectos (ESIPRO) realizada por la CIDOB y la Fundación PUMA, que firmaron una adición al convenio de cooperación mutua que ya tienen.

En la ESIPRO se presentaron proyectos para la producción de azúcar morena, cacao, castaña, derivados del maíz, miel, patos, ganado, ecoturismo, sastrería artesanal, tejidos, carpintería, sistemas agro-forestales y huertos familiares.

Se trata de proyectos de conservación con enfoque productivo, basados en el empleo de recursos naturales para actividades de subsistencia. Ahora se les dará mayor valor agregado, y así se generará mejores ingresos económicos y condiciones para conservar el medio ambiente.

De los 26 millones de bolivianos de inversión que se necesitan para los proyectos, entre el 10 y el 15%, unos tres millones, serán financiados por los mismos indígenas como contraparte local.

El estudio y la planificación realizados en la ESIPRO calculan que en siete años los proyectos habrán recuperado todos los costos de producción, y como mínimo duplicarán los fondos de inversión en utilidades. Muchos de ellos recuperarán costos y empezarán a tener ganancias a partir del tercer o cuarto año.

Se observa un cambio de mentalidad; "ya no están en el asistencialismo, a la espera de lo mucho o poco que puedan darles. Están con una mentalidad de producir ellos mismos, para generar una fuente permanente de ingresos económicos, conservando el medio ambiente", destacaron los técnicos de la Escuela de Proyectos de PUMA.

Entre el 70 y 80% de los fondos se destina a maquinaria, infraestructura, o suministros necesarios. "Esto rompe la lógica de los proyectos anteriores", coincidieron varios presentes, al tiempo de señalar que "apunta a la creación de complejos indígenas productivos". "Se está construyendo el futuro a partir de saberes locales, con aprovechamiento sostenible de recursos naturales, usando una metodología seria, técnica, contable y social", añadieron.

La Fundación PUMA brinda tecnología, metodología, herramientas y conceptos para diseñar y gestionar participativamente proyectos que integran saberes locales con conocimientos técnicos y profesionales.

La Confederación Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB) será miembro del Consejo Consultivo Nacional para el seguimiento del Programa Forestal de la Fundación PUMA, denominado Baba Carapa.

El Programa Forestal de PUMA puso en marcha 30 proyectos en cinco años, según el director Ejecutivo de esa Fundación Juan Carlos Chávez. "Con ellos se está estableciendo la industria comunitaria forestal del país", dijo al momento de anunciar que al llegar a los siete años se espera tener 55 proyectos forestales.

"Es un honor firmar la adición al convenio porque es para la producción en las propias comunidades, y nos ayuda a superar ciertas insuficiencias administrativas locales", dijo el presidente de la CIDOB Adolfo Chávez.
http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2009111704&PHPSESSID=5bf21708f0e081a2bf8273cb59557a08

Páginas vistas en total

Archivo del blog