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11.9.09

La economía de Pando sufrió tras la matanza

Evaluación. La intervención de la Prefectura canceló decenas de obras y planes y echó al 90% del personal. El comercio con Brasil se redujo a la mitad. Casi no hay transacciones en la banca

Pando lleva un año con su economía paralizada. La matanza de Porvenir, que el 11 de septiembre de 2008 provocó la muerte de 13 personas, según datos judiciales, ocasionó la intervención de la Prefectura, hasta entonces el sostén financiero del departamento amazónico. La administración enviada desde el Gobierno central redujo el personal un 90% y lo cambió por funcionarios en su mayoría provenientes del interior del país. Además, paralizó la mayoría de las obras, por eso la oposición, aún fiel a Leopoldo Fernández acusa a los oficialistas de incapacidad para manejar el gobierno departamental

El Poder Ejecutivo ejerce control a través del almirante Rafael Bandeira, desde el 16 de septiembre, día en que detuvo a Fernández, acusado por el Gobierno de ser autor intelectual de la matanza y que se encuentra recluido en la cárcel de San Pedro sin que su proceso comience.

En la actualidad, Pando experimenta una recesión económica severa, reflejada en la falta de trabajo, ya que la región dependía en gran medida de lo que generaba su Prefectura, pues en la gestión de Fernández llegó a contar con más de 3.800 funcionarios (para una población de unas sesenta mil personas), además de generar empleos indirectos a través de proyectos de infraestructura que desarrollaba esta institución.

Hoy, la entidad quedó con 350 empleados y muchas obras están paralizadas o fueron canceladas porque se realizan auditorías, a fin de detectar si están afectadas por ilegalidades para atribuirlas a la gestión de Fernández.

Los recursos que recibió Pando hasta el año pasado en concepto del IDH y otros ingresos sumaban Bs 383 millones, en promedio. De ese total, según Bandeira, más del 60% se destinaba al pago de salarios.

“Era una locura, pues una institución de tal característica debe abocarse a la ejecución de obras”, recriminó.

Asimismo, los salarios del sector público que ingresaban al círculo financiero de la región cayeron, pues la mayoría de los funcionarios de la Prefectura llegó del interior del país y envía el dinero a familiares, en su lugar de origen.

Otro aspecto que refleja la recesión en Pando es la caída del comercio en un promedio del 50%, según datos de los comerciantes afectados.

Toda la ciudad de Cobija es zona franca y por lo tanto abierta para la venta de diversos artículos, principalmente electrodomésticos de marcas asiáticas, que son requeridos en su mayoría por ciudadanos brasileños, que viajaban desde Río Branco y Plácido de Castro para adquirirlos a precios inferiores a los que rigen en su país.

“No podemos recuperarnos. Hasta el año pasado las ventas eran altas, hoy no, porque el visitante de Brasil aún tiene susceptibilidad por la situación en la región y teme la presencia de uniformados”, apuntó el encargado de una de las decenas de tiendas en la avenida principal de Cobija.

Bandeira admite que las ventas se han venido abajo, aunque lo atribuye a la crisis internacional. Añade que la recesión también se debe a que nunca se encaró un proyecto productivo para sacar a la región de su dependencia del comercio con Brasil.

“No hay industrias de ninguna clase ni del sector privado y tampoco del Estado. El departamento siempre se manejó como una hacienda”, aseguró.

El ciudadano pandino no hace tal evaluación, sólo lamenta que todo cambió desde esa fecha trágica y admite que extraña a Fernández.

Otro indicador de la paralización económica lo dan las transacciones bancarias.

Dos gerentes de entidades del sector asentados en Cobija señalaron que el movimiento de dinero se ha retraído notoriamente. “No hay obras”, dijeron de forma coincidente.

La esperanza de la recuperación está en que todo vuelva a ser como antes, pero otros creen que el 11-S mostró que es necesario diversificar la base productiva en Pando.

No hay trabajo para los refugiados

La noticia de que Brasil aceptó dar refugio político a 118 bolivianos que salieron de Cobija después del 11 de septiembre de 2008 fue un bálsamo de alegría para los beneficiados, pero no les solucionó el problema económico.

La mayoría, según aseguraron algunos con los que se pudo hablar en Brasilea y Epitaciolandia, donde residen, a veces no tiene ni para comer. “El trabajo está duro hasta para los brasileños, imagínense para nosotros”, comentó uno.

La condición de refugiados les permitió acceder a un documento de identificación y a la seguridad de que no serán deportados, pero no cuentan con respaldo laboral o financiero de parte del Gobierno brasileño.

Por eso se las dan de albañiles, pintores, jardineros y hasta barrenderos. Otros, principalmente los profesionales, han optado por negocios como la venta de cosméticos y adelgazantes por catálogo, ya que sus títulos de abogado, ingeniero, médico o arquitecto, no son válidos en Brasil.

Los hechos

Génesis. Un grupo de campesinos afines al MAS sale en marcha desde Riberalta hacia Cobija, que se encuentra movilizada en protestas contra el Gobierno. Los autonomistas, que afirman haber sido advertidos sobre la inminente toma de la Prefectura, cierran el paso en Tres Barracas, a seis kilómetros de Porvenir. En la madrugada se produce un enfrentamiento, sin víctimas.

Primeras muertes. Poco antes de las 9:34, los marchistas, que se habían unido a gente armada que venía desde Filadelfia, matan al funcionario prefectural Pedro Oshiro, hieren de bala a otros y toman seis rehenes, tras romper el cerco autonomista. 

Aprestos. Los autonomistas armados se ubican en calles de Porvenir. Después de las 11:00 llegan los campesinos y son detenidos por la Policía, que trata de evitar un enfrentamiento. Liberan a los rehenes y comienzan los disparos. Muere otro autonomista y nueve afines al Gobierno. Dos más mueren el 12, cuando el Gobierno retomó a tiros el aeropuerto de Cobija.

Fallecidos. Wilson Castillo Quispe (19), Alfonso Cruz Quispe (20), Jhonny Cari Sarzuri (25), Pedro Oshiro Maniguanyay (38), Diter Tupa Mati (27), Arnoldo Gonzales Inuma, Celedinio Bazoaldo García (53), Luis Ramiro Tinini Alvarado (18), Wilson Mejía Mihata (29), Félix Roca Tórrez (44), Luis Rivero Siguecuni (50), Alfredo Robles Céspedes (45), Bernardino Racua Cordero (53).

http://www.eldeber.com.bo/2009/2009-09-11/vernotanacional.php?id=090910222402

 

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