Síguenos por correo electrónico

19.8.09

Los colonos de Pando viven aislados e incomunicados

Se instalaron en una localidad a seis horas de viaje de Cobija, donde no llega el transporte público ni existen medios de comunicación. No pueden desertar.

"¡Por favor sáqueme hasta el pueblo más cercano! ¡Puedo ir aunque sea en su maletera para que no me vean!", fue el pedido con el que un hombre de 29 años recibió a La Razón en la recientemente fundada comunidad Bernardino Racua, en el municipio de Santa Rosa del Abuná.

Llegó a este lugar el sábado 8 de agosto, junto a otras 312 personas, cabezas de familia, como parte del primer grupo de colonos que moviliza el Gobierno en su plan de asentamientos para "recuperar la soberanía" en Pando. La mayor parte de ellos son del Chapare, aunque también hay gente de Oruro y Potosí.

Los migrantes de occidente llegaron esperanzados en acceder a tierras (75 hectáreas por familia, según la promesa del Gobierno) y aunque fueron advertidos de las duras condiciones del inicio del proceso, algunos no habían previsto la situación de aislamiento en que se encontrarían y que ahora les obligaría a buscar formas de salir del lugar, hasta donde no llega ningún tipo de transporte público.

Es el caso de este hombre, que no se queja por las condiciones en las que vive (en una carpa, con agua potable, alimentos y una posta sanitaria) sino porque no se acostumbra a estar aislado y vigilado por los dirigentes, quienes lo primero que hicieron fue instalar una tranca que controlan personalmente, con ayuda de algunos militares enviados al lugar.

"Esto es campo nomás, no hay ningún lugar a donde ir. A este lado (señala al norte) es sólo monte y aquí está nuestra comunidad y si quieres pasar la tranca no te dejan", reveló. La tranca está ubicada al ingreso de la comunidad y nadie pasa por el lugar sin previa requisa de los dirigentes.

Los colonos fueron advertidos antes de su traslado sobre las condiciones del asentamiento y ahora no tienen posibilidades de desertar, ya que ello implicaría que paguen por los gastos de su arribo a Pando, en vuelos chárter de aviones Hércules.

"Este viaje no es turístico, estamos gastando en el traslado de avión, víveres y es para que se queden nos dijeron, ahora los dirigentes dicen que tenemos que pagar todos los gastos que hicieron si queremos irnos", contó a este medio el afligido campesino, de quien este diario reserva su identidad por razones obvias.

Muchos de los migrantes no saben exactamente en qué lugar de Pando se encuentran y preguntan cómo se puede llegar a Cobija, que se encuentra a seis horas de viaje en un vehículo liviano, siempre que el visitante tenga la suerte de encontrar a un taxista dispuesto a ir hasta el lugar y Bs 1.200 en el bolsillo para pagar por el costo del traslado.

Los colonos sólo saben que fueron trasladados desde Cochabamba en un avión y que llegaron al aeropuerto de Cobija. "De ahí nos trajeron en unos buses grandes y tardamos unas ocho horas hasta llegar aquí", recuerda Aquelina Almaraz, quien a diferencia de la primera fuente asegura estar feliz en este lugar, porque está segura que tras el sacrificio recibirá la tierra que fue a buscar, además de una casa.

"Este es un lugar bendecido, ni mosquitos hay, yo me voy a quedar y voy a traer a mis hijos".

Los colonos reciben los alimentos básicos para su subsistencia, pero extrañan productos que solían adquirir en las tiendas de sus pueblos. "¿Por qué no trae cosas para vender? Galletas, refrescos esas cosas, puede ganar bien", sugirió uno de los comunarios al chofer que llevó a La Razón. Otros apoyaron la idea.

El pueblo más cercano es Primero de Mayo, a tres horas de viaje en vehículo desde Bernardino Racua. Ahí sólo hay una tienda donde un refresco de dos litros cuesta Bs 15. A este lugar tampoco llega el transporte público.

El Gobierno conoce de este nerviosismo y tranquiliza a los colonos con la promesa de que en unos meses tendrán acceso directo al municipio de Santa Rosa del Abuná, donde podrán abastecerse.

El director del INRA Pando, Julio Urapotina, dijo que ya está en construcción la carretera Santa Rosa del Abuná-Bernardino Racua, además de otro camino hasta la frontera con Brasil. "Desde la nueva comunidad hasta la frontera hay 20 kilómetros de distancia, por lo que la transitabilidad será óptima", aseguró.

La falta de comunicación telefónica es otra preocupación de los colonos. Un grupo de señoras que vio a los periodistas de La Razón se acercó para pedir que les instalen líneas telefónicas. "Mi mayor preocupación es que no sé cómo están mis hijos, no sé cómo hablar con ellos", señaló una mujer que dejó a su familia en Cochabamba. Otra gritó al pasar: "¡Que pongan teléfonos!" y se fue sin decir más.

"Nuestros hijos no deben saber cómo hemos llegado ni cómo estamos aquí, es una preocupación", señaló Fermín Chávez, originario de Chuquisaca.

Urapotina aseguró que en breve se instalarán tres cabinas de Entel.

En tanto, el hombre de 29 años busca ayuda en la comunidad Bienvenido, al frente de Bernardino Racua, donde los colonos llegaron hace tres años y le aconsejan no tomar la ruta del monte. "Muchos vienen a preguntar cómo pueden irse porque no es fácil acostumbrarse aquí, pese a que ellos tienen todo, nosotros llegamos cuando esto era puro monte", recordó Josué Mamani, secretario general de la comunidad Bienvenido.

"Nos dijeron que este viaje no es turístico, estamos gastando en el traslado de avión, víveres y es para que se queden"
Un colono en Pando.

http://www.la-razon.com/versiones/20090819_006824/nota_249_863621.htm

 

Páginas vistas en total

Archivo del blog