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31.8.09

Las verdades de Pando, las mentiras de un Diputado

¿Cuándo estuvo allí, honorable Jiménez?

Wilson García Mérida

(Datos & Análisis).- En su edición de la víspera, viernes 28 de agosto, el diario Opinión de Cochabamba publicó declaraciones formuladas por el diputado de la agrupación Podemos, Edwin Jiménez, sobre la situación de los asentamientos propiciados por el Estado boliviano en el Departamento de Pando.

Como periodista que viene realizando un riguroso seguimiento informativo del Programa de Asentamientos Humanos en Pando que es parte fundamental de la Nueva Política de Tierras, incurriría en imperdonable omisión al permitir que las declaraciones tergiversadas del mencionado portavoz político se impongan como verdad admitida por la opinión pública, siendo que ellas son falsas y dañinas para la salud informativa del país. A pesar de sus aparentes buenas intenciones, el diputado Jiménez se suma a una corriente de opinión racista y separatista que está causando un irreparable daño en la conciencia de los bolivianos.

Las afirmaciones vertidas por el citado diputado tienen una doble mala fe:

1.- Dan la impresión de que este parlamentario hubiera estado en el lugar de los hechos que comenta, opinando con una convicción que engaña a quienes le otorgan credibilidad, y a él mismo. Es lamentable que uno de los pocos legisladores que pretende intervenir en temas nacionales a nombre de Cochabamba, incurra en una flagrante impostura al opinar e "informar" sobre hechos que desconoce en rigor y sobre lugares a los que nunca fue.

2.- Tales declaraciones, además de falsas por carecer de fuentes idóneas, son malintencionadas hasta la perversidad ya que responden a la consigna política (Operación Sicológica) de confundir y desinformar a la ciudadanía sobre un hecho de trascendencia histórica en la vida del país y de su mayoritaria población indígena-campesina. Jiménez causa un daño a Bolivia con aquellas mentiras dirigidas a una sociedad civil que merece respeto en su derecho a la información sobre temas tan sensibles para el interés nacional.

 "El engaño, la incomunicación y las condiciones infrahumanas de vida, sin acceso a ningún tipo de servicio, son el común denominador de las aproximadamente 400 familias trasladadas por el Gobierno hasta Santa Ana de Laguna, en el departamento de Pando", dice la crónica atribuyendo esa información al diputado de Podemos. Edwin Jiménez asegura que el Gobierno "está forzando estos traslados incluso mintiéndole a las familias para generar interés en su traslado apelando a la necesidad de mejorar sus condiciones de vida", y agrega que "los colonizadores viven en ‘curichales', lugares pantanosos, no aptos para la actividad productiva". Todo esto que afirma el señor diputado es insostenible. Son las mentiras que propala un puñado de latifundistas, correligionarios de Jiménez, como los senadores Roger Pinto y Paulo Bravo, cuyas extensas tierras ganaderas y madereras no son de ninguna manera afectadas por el plan oficial de asentamientos, pero sí la estructura de poder feudal, corrupta y prebendal que prevalecía en este pivote de la amazonía boliviana. Está aún a tiempo el diputado Jiménez de rectificar las perversas mentiras que le inducen a propalar los terratenientes separatistas de Pando, confío en su buena fe y en su respeto a la opinión pública, como buen cochabambino que dice ser.

Esa "pobre gente"

Si el diputado Jiménez hubiera permanecido en Pando alguno de los meses recientes, vería que no son 400 las familias asentadas en Santa Rosa del Abuná (no Santa Ana de Laguna, como dice), sino será un total de 776 unidades familiares de las cuales se halla en el lugar una avanzada constituida por aproximadamente 500 personas (no familias) en su gran mayoría jefes de hogar (hombres y mujeres) que intervienen en la primera etapa llamada de "aposentamiento" (algo así como un reconocimiento del terreno dotado para habilitarlo con los servicios básicos, equipamientos urbanísticos y la infraestructura productiva). Ninguna familia está "huyendo" del asentamiento. Las familias ingresarán, recién, una vez concluida la actual fase de aposentamiento en la que intervienen solamente jefes de hogar.

Los campesinos de la avanzada en la fase de aposentamiento no están viviendo, como dice Jiménez, en "curichales". Si por ventura hubiera visitado el asentamiento (y no los lugares insalubres a donde Roger Pinto y Paulo Bravo llevan periodistas de Unitel y PAT), el diputado Jiménez habría visto que las carpas militares dotadas por el Ejército y los tinglados que montaron allí unos madereros furtivos, brindan una modesta pero digna habitabilidad a estos humildes y valientes constructores de la soberanía nacional, mientras ya se están construyendo las viviendas con maderas semipreciosas incautadas a un aserradero clandestino que operaba en la zona antes de que el Estado siente su presencia aquí. Le informo al diputado Jiménez que esa madera servirá incluso para construir viviendas en otras comunidades interculturales, no sólo en Pando. Aquella madera incautada consiste en 35.000 pies tablares (pt's) de almendrillo amarillo, 20.000 pt's de almendrillo negro, además de 69 troncas de almendrillo amarillo, 10 troncas de almendrillo negro, 79 de marure, 19 paquíos, 31 trozas de tajibo y 33 troncas de cedro. Cuánto no desearía el señor Jiménez construir su mansión con esas maderas, tal cual ostentan sus correligionarios latifundistas. Ese privilegio ahora lo tiene esa "pobre gente" a la cual Jiménez dice "defender" de su legítimo derecho a la tierra, cual si el ejercicio de ese derecho elemental fuese un acto terrorista; de hecho así está el estigma implantado por estos políticos indolentes.

¿8.000 votos nuevos?

Otra colosal mentira que lectores con mediana inteligencia no pueden admitir, y que el diputado Jiménez está en la obligación de probar con  documentos oficiales en mano, o retractarse, es eso de que, hasta fin de año, el gobierno "trasladará" un total de 6.000 personas. Y la arbitraria especulación llega a más: "Los cálculos del diputado Jiménez dan cuenta de un total aproximado de 8.000 votos más, como consecuencia de los traslados, sobre un universo de 20.000 votantes que registró Pando durante los últimos comicios electorales". Esta mentira salió de la mente perversa de Pinto y Bravo, y se hace más vergonzosa y vil en boca de Jiménez al proferirla desde una supuesta "neutralidad" cochabambina.  El cálculo inicial del Viceministerio de Tierras (el operador técnico-jurídico del Programa de Asentamientos) y del Ministerio de la Presidencia (el operador estratégico-institucional) era que hasta fin de año debía asentarse en Pando un total estimado de 2.999 familias, distribuidas espacialmente del siguiente modo:

1.- Zona Santa Rosa (municipios de Santa Rosa del Abuná, Bella Flor y Puerto Rico): 1.218 familias posibles sobre una dotación programada de 84.682 hectáreas .

2.- Zona Filadelfia (dos núcleos de aposentamiento en el municipio de Filadelfia): 426 familias posibles sobre una dotación programada de 65.989 hectáreas .

3.- Zona Federico Román (municipios de Nueva Esperanza y Santos Mercado): 949 familias posibles sobre una dotación programada de 29.606 hectáreas .

4.- Zona El Sena (municipio El Sena): 405 familias posibles sobre una dotación programada de 28.172 hectáreas .

El total de las 208.500 hectáreas disponibles para no más de 3.000 familias en siete municipios de Pando, representa apenas el 29.5% de las 706.250 hectáreas disponibles para su reparto entre campesinos sin tierra de todo el país. Existe un total de 497.750 todavía disponibles para su distribución en los próximos cinco años. (El Estado posee en Pando un total de 3'700.000 hectáreas de tierras fiscales, de las cuales 2'255.000 hectáreas no son disponibles por razones de conservación de la biosfera pandina. De las 1'445.196 hectáreas disponibles, 738.946 hectáreas fueron distribuidas a los campesinos pobres de Pando hasta agosto del 2008, días antes de la matanza del 11 de Septiembre, y quedaban disponibles para los campesinos del resto del país 706.250 hectáreas, de las cuales sólo 208.500 son para las nuevas comunidades interculturales, que no son "colonias").

¿De dónde vienen las 6.000 u 8.000 familias que hace aparecer Jiménez con supuestos afanes electorales, jugando irresponsablemente con cifras especulativas? Esta política de tierras que se inició con el saneamiento y la detección de tierras fiscales, tuvo un retraso sustancial debido a la masacre del 11 de Septiembre en Porvenir, e hizo que el plan de asentamientos coincidiera con el calendario electoral, lo cual es ahora aprovechado por la mediocre oposición para estigmatizar este derecho que van adquiriendo los pobres de Bolivia como un vulgar "cohecho electoral". Que se tranquilicen Jiménez y las malvadas voces ajenas que ocupan su conciencia. Las dificultades logísticas, operativas y administrativas que son habituales en un Estado todavía ineficiente, todavía corrupto y neoliberal (todavía banzerista, tutista y gonista) impedirán que hasta fin de año se asienten las 3.000 familias estimadas. Posiblemente no pasen de 1.200, en el mejor de los casos, y esa cifra de ningún modo afectará el resultado electoral en Pando. Todo indica que el plan alcanzará sus objetivos máximos recién en el 2010.

 Satanizando la Reconducción Comunitaria

Veamos otras extremas mentiras en que sus amigos terratenientes le hacen incurrir al diputado cochabambino:

"Les están ofreciendo hasta 500 hectáreas de terreno por familia, sin explicarles que estas tierras serán comunitarias, es decir que no podrán venderlos o transferirlos, ni siquiera heredarlos, a título personal".

¡Vaya "engaño"! Los campesinos e indígenas de Bolivia, estimado Edwin, no necesitan que nadie les explique acerca del carácter comunitario de las tierras fiscales a distribuirse. Ese no es un secreto oculto bajo la manga de nadie. Fueron precisamente ellos, desde sus multitudinarias marchas y movilizaciones que se hicieron sentir en todo el país desde comienzos de los años 90' , quienes impusieron la Ley 3545 de Reconducción Comunitaria y la nueva Constitución que redefinen el funcionamiento del INRA. Recuerde que en noviembre del 2006 las organizaciones indígenas y campesinas, cocaleros incluidos, hicieron un cerco en el Palacio Legislativo para disuadir a los senadores latifundistas a aprobar la Ley de Reconducción Comunitaria que elimina la propiedad privada sobre las tierras fiscales y privilegia la propiedad comunal, precisamente para evitar el surgimiento de latifundios improductivos y abolir la mercantilización de la tierra, algo que duele, sin duda, a los acaparadores de la tierra, concentrados en nuestra lejana Amazonía precisamente. Entonces es un absurdo racista y una osada impostura que usted, amigo diputado, pretenda enseñarles a los campesinos e indígenas de Bolivia a leer una Ley comunitaria y una Constitución plurinacional que ellos mismos escribieron con su propia sangre.

Y no mienta cuando dice que esas tierras no son heredables. Son heredables pero no parcelables, mucho menos mercantilizables. Y lo que heredarán los hijos de estos comunarios no sólo serán sus tierras íntegras, sino todo un sistema productivo basado en acciones de capital comunitario en micro-empresas y cooperativas agropecuarias, agroforestales y agroindustriales. Y si les faltan terrenos por razones de crecimiento vegetativo, el Estado tiene la obligación de dotarles tierras fiscales todavía disponibles de aquí a cinco años.

Las dotaciones responden a modernos criterios de planificación: Del total de tierra dotada a las comunidades, casi el 88% será destinado al aprovechamiento comunitario del bosque, 10% a la agroforestería comunitaria, 2.25% será ocupado con módulos integrales de agroforestería y forestería familiar, 0.2% será área de equipamiento y 0.06% constituyen manantiales destinados a la piscicultura.

Otra mentira de Jiménez:

"(El diputado) acotó que las tierras fiscales deben ser distribuidas en consenso con los habitantes originarios de la región que se va a otorgar, lo cual no ocurrió. ‘No han consultado con nadie en Pando, ni autoridades, ni originarios, ni poblados próximos', indicó". El diputado declaró también en medios televisivos, sobre este punto, que las tierras fiscales distribuidas son" improductivas" y "no aptas" para el asentamiento humano. Asegura con desparpajo que son "lugares pantanosos, no aptos para la actividad productiva", como si hubiera inspeccionado personalmente esos terrenos.

Las consultas con las organizaciones campesinas, indígenas y comunitarias son la base fundamental de este proceso agrario. Gracias a esas consultas se ha creado un Registro Único Nacional de Beneficiarios (RUNB) donde los comunarios se inscriben previo consenso en sus organizaciones, señalando el lugar que ellos  eligen para asentarse y demostrando rigurosamente su necesidad de tierra. Nadie les obliga ni les inscribe en ese registro "con engaños".

Sobre las características de la tierra fiscal distribuida, recomiendo al diputado leer este fragmento contenido en  la página 9 del periódico "Sol de Pando":

"(...) ...la sola definición de las áreas disponibles para su distribución, en los marcos de lo que disponen la Ley 3545 y la nueva Constitución, como parte del proceso de saneamiento, ha demandado meses intensos del más riguroso trabajo técnico para garantizar que las tierras elegidas sean realmente aptas para la agricultura y la silvicultura y no produzcan degradación ambiental. Las casitas se construirán nomás, es un problema menor. Es un desafío mayor para todos los bolivianos poblar el territorio más despoblado del país, comenzar a ocupar productivamente las desguarnecidas fronteras con el Brasil, y a la vez  preservar uno de los suelos más importantes del planeta por su rica biodiversidad. Desde el año 2006, apenas aprobada la Ley de Reconducción Comunitaria, los técnicos del Gobierno boliviano han venido estableciendo el RegistroÚnico Nacional de Tierras Fiscales (RUN-TF), usando tecnología de punta y el desplazamiento de brigadas mensuradoras hasta los más recónditos confines, con la finalidad de precisar sin el menor ápice de error cuáles son las tierras disponibles en Pando, aptas para el asentamiento humano con fines productivos".

Hay muchas más mentiras proferidas, acaso ingenuamente, por el diputado Edwin Jiménez, las dejamos para posteriores aclaraciones por razones de espacio; pero sería muy saludable que este acucioso parlamentario se de el trabajito de verificar mejor los chismes que le transmiten sus amigos terratenientes Pinto y Bravo (y bien haría el diputado en recordarle a Paulo Bravo en qué quedó su "oferta-amenaza" de donar a los indígenas de Pando 50 hectáreas de su extenso latifundio).

http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2009083005&PHPSESSID=26d567581d3b32f8e7998fa3a7b8b979

 

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