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12.8.10

PUEBLOS AISLADOS. Encuentro sobre directrices para la protección de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario.

“Toda la gente que huía no llevaba nada. Al encontrarme con ellos tres, Tamaine, Jaboi y mi papá, nos preparamos, nos pusimos plumas para la guerra, nos dimos coraje. Yo les decía: ‘quédense, los cojñone (1) están en el campamento, le hicieron huir a todos, los grupos se dividieron, quédense conmigo!´. Ya era medio día, el sol estaba en el medio del cielo (…) Cuando nos fuimos hacia el campamento tomamos otro camino, el campamento estaba normal, todo estaba en su lugar. Y nos decíamos: ‘Parece que es de balde esa corrida, de qué es lo que están huyendo?’ Entonces nosotros juntamos las cosas que habían sido abandonadas por la gente en un lugar, las pusimos todas en un lugar. Entonces Jaboi gritó muy fuerte (como hacía el enemigo que aún era invisible): ‘Por qué no vienen ahora, que estamos acá para luchar!’ Pero no hubo respuesta” (2)
El relato es de Ichajui Picanerai, de la etnia ayorea cuyo grupo fue contactado en 1977 y refleja las vivencias de las poblaciones indígenas que permanecen en situación de aislamiento voluntario. Para estos pueblos el contacto forzoso implica un cambio traumático en su modo de vida, obligándolos a dejar el monte e iniciar un doloroso proceso de sedentarización e integración con la sociedad envolvente. Un paso importante para garantizar su supervivencia es la adopción de un marco de protección especial a nivel regional y mundial, con miras a establecer y consolidar políticas, mecanismos y procedimientos orientados a salvaguardar sus derechos a la vida, salud y reproducción cultural y respetar su decisión a permanecer en aislamiento (ver subtítulo Los pueblos en aislamiento voluntario en Bolivia y las iniciativas orientadas a su protección).
Con tal objetivo, los días 2 y 3 de agosto en la ciudad de Santa Cruz se llevó a cabo un encuentro regional para la revisión final de las directrices para la protección de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario y/o contacto inicial.
En la reunión participaron los representantes de las organizaciones indígenas de Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia y Paraguay, expertos de varios países, los oficiales de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y los delegados de algunos Estados.
Desde el año 2006, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) junto con las organizaciones indígenas de la región, con el apoyo del Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA) y del Instituto de Promoción de Estudios Sociales, vienen impulsando la elaboración de las mencionadas directrices, con el objetivo de dar cumplimiento a las recomendaciones de la Asamblea General de Naciones Unidas y del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas.
En el año 2006, la Asamblea General, consciente de la situación de vulnerabilidad y del riesgo de extinción que corren los pueblos aislados voluntariamente, recomendó la creación de un mecanismo mundial encargado de supervisar la situación de estas poblaciones en el ámbito internacional. En el ámbito nacional se recomendó la adopción de un marco de protección especial para los pueblos indígenas que viven aislados voluntariamente y el establecimiento de políticas especiales para salvaguardar la protección y los derechos de los pueblos indígenas que tienen pequeñas poblaciones y corren riesgo de extinción.
Por su lado, el Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas recomienda en 2007 que el OACNUDH aborde la elaboración de directrices dirigidas tanto a los actores gubernamentales como no gubernamentales, en las que se establezca un marco para la protección de los derechos de los pueblos indígenas voluntariamente aislados y en contacto inicial. El proceso debería realizarse en consulta con los pueblos indígenas, organizaciones no gubernamentales, Estados, organismos bilaterales y multilaterales.
A partir de estas recomendaciones, la OACNUDH ha llevado una serie de eventos técnicos y ha invitado a los gobiernos de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela a enviar sus observaciones sobre el borrador de directrices. La tarea se encuentra en su fase final y con el evento realizado la semana pasada se pretendía concluir, junto con todos los actores involucrados en este proceso, el marco conceptual, normativo y el plan de acción contenidos en el proyecto de las directrices. Asimismo, el encuentro tenía como objetivo identificar prácticas y experiencias positivas para la protección de los pueblos aislados voluntariamente que ya hayan sido implementadas y que podrían ser incluidas en la publicación final.
Por otro lado, también se pretendía formular las propuestas para la implementación de un plan de acción, junto con las sugerencias para la difusión de las directrices y la creación de espacios de diálogo entre diferentes actores, como instrumentos para combatir las amenazas y riesgos que corren estos pueblos y aplicar medidas que respondan a su extrema vulnerabilidad. El encuentro cumplió con la mayoría de los objetivos propuestos. Tras la incorporación en el texto de las observaciones expuestas por las organizaciones indígenas, expertos, y representantes de gobiernos, se procederá a la socialización de la versión final del documento, la cual se espera culmine en los próximos meses.
Los pueblos en aislamiento voluntario en Bolivia y las iniciativas orientadas a su protección
En Bolivia hay al menos 8 pueblos cuyos segmentos se encuentran en la situación de aislamiento voluntario: el pueblo chácobo en el departamento Beni, el pueblo araona (departamento La Paz), los esse ejja (departamentos Pando y Beni), los yukis (departamentos de Cochabamba y Santa Cruz), el pueblo ayoreo (departamento Santa Cruz), los pacahuaras (departamento de Pando), el pueblo yuracaré (departamentos Beni, Santa Cruz y Cochabamba) y los toromona (departamento La Paz). Los expertos mencionan también al pueblo nahua del parque nacional Madidi en el departamento de La Paz, aunque su existencia en la zona no está confirmada(3).
Los grupos sin contacto viven arrinconados por los ganaderos, terratenientes y misioneros. Cada día tienen que enfrentar la creciente expansión de la sociedad occidental que pone en peligro su vida, amenaza su integridad física y limita la libertad de cultivar sus prácticas ancestrales. Su extrema vulnerabilidad debe reflejarse a la hora de definir e implementar políticas públicas. En tal sentido, la problemática de estos pueblos ha sido una preocupación tanto de sectores gubernamentales como no gubernamentales desde hace mucho tiempo, sin embargo hasta ahora no se ha logrado la implementación de las medidas para su protección.
Entre las iniciativas que abordaron esta cuestión, merece la atención el diseño del Programa de Atención a Pueblos Indígenas Altamente Vulnerables en 1998, financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Producto de ello, hubo varias reuniones de especialistas y también se elaboraron los lineamientos de políticas públicas para estas poblaciones, sin embargo, no se logró su ejecución. Luego de la realización del Primer Encuentro Internacional sobre Pueblos Indígenas Aislados de la Amazonía y el Gran Chaco en Belem do Pará en 2005
(4), donde se presentó la Declaración de Belem sobre los pueblos indígenas aislados y después del segundo encuentro de esta naturaleza, que tuvo lugar en Bolivia (5) , se conformó una Comisión Interinstitucional sobre Pueblos Altamente Vulnerables. La comisión funcionó hasta 2009 y contó con la participación de varios ministerios. Entre sus actividades destacan el simposio nacional sobre la salud de los pueblos indígenas altamente vulnerables en 2008 y un encuentro binacional del pueblo Ayoreo en 2009. La comisión aportó con varias recomendaciones para el diseño y elaboración de las políticas públicas, sin embargo estas no fueron tomadas en cuenta por las instituciones (6).
Es importante señalar que Bolivia cuenta con algunos instrumentos jurídicos para la protección de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario que fueron diseñados con miras a garantizar el ejercicio de sus derechos a la vida, integridad física y reproducción cultural. El Estado tomó medidas para proteger al pueblo aislado que se presume sea heredero del toromona histórico. El Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) dictó una resolución que declara como “zona intangible y de protección integral de reserva absoluta” a los territorios donde vive este grupo dentro del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (PNANMI) Madidi. Según la resolución, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) y otras oficinas gubernamentales emprenderán las acciones técnico legales para certificar la situación del grupo aislado a través de un estudio “histórico, antropológico, geográfico y ambiental”, con el fin de elaborar un plan de acción que incluye las estrategias orientadas a preservar el aislamiento voluntario de los toromona. Es de resaltar que la resolución toma en cuenta las actividades hidrocarburíferas y mineras, las cuales quedan absolutamente prohibidas dentro del área. Lo mismo se aplica a otros asentamientos poblacionales incluso cualquier “intervención pueblo a pueblo”. También está prohibido el ingreso de cualquier agente externo que ponga en riesgo al pueblo aislado (7).
Tomando en cuenta la precisión en la formulación de las restricciones del uso e ingreso al territorio, la norma es un avance importante en cuanto a la protección de los pueblos aislados de Bolivia y abre un precedente estratégico para generar acciones orientadas a preservar dichos grupos.
La nueva Constitución Política del Estado introduce un avance importante en cuanto a la protección de los pueblos indígenas en situación de alta vulnerabilidad. Asimismo, les otorga el derecho a la consolidación legal de sus territorios ancestrales:
“Las naciones y pueblos indígena originarios en peligro de extinción, en situación de aislamiento voluntario y no contactados serán protegidos y respetados en sus formas de vida individual y colectiva” (artículo 31-I).
“Las naciones y pueblos indígenas en aislamiento y no contactados gozan el derecho a mantenerse en esa condición, a la delimitación y consolidación legal del territorio que ocupan y habitan” (artículo 31-II).
A pesar del hito importante que fue la inclusión de estos dos artículos en la Carta Magna boliviana, falta el diseño e implementación de una política pública integral para los pueblos indígenas en situación de vulnerabilidad. El Estado debe iniciar acciones urgentes y adoptar medidas específicas para cada pueblo. El eje de esa política debe ser el reconocimiento pleno de la propiedad colectiva y la consolidación territorial (8) .
En el caso específico de los pueblos en aislamiento voluntario cabe destacar que la legislación boliviana agraria es inaplicable para estos grupos porque el proceso de saneamiento exige requisitos imposibles de cumplir (personería jurídica, representación, expediciones de campo).
En este contexto, merece atención la iniciativa del pueblo Ayoréode, que planteó al Gobierno la necesidad de tomar medidas urgentes para la protección de los grupos aislados ayoreos que se encuentran en el Gran Chaco boliviano. Como parte de esta iniciativa, la CANOB (9) , máxima instancia representativa de este pueblo en Bolivia, el CEJIS (10) y el Viceministerio de Tierras están trabajando en un decreto supremo que garantice el pleno ejercicio de sus derechos a la vida, integridad física y reproducción cultural. En la actualidad, el proyecto del decreto se encuentra en proceso de revisión y negociación con el Viceministerio de Tierras y otros entes estatales.
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(1)La palabra "cojñone" significa en el idioma ayoreo “la gente sin pensamiento correcto” y se refiere a la población sedentaria, tanto indígena como no indígena.
(2)Tomado de: “Una Mirada a algunas situaciones de la actualidad de los Ayoreo aislados en Bolivia”, Informe elaborado por Iniciativa Amotocoide (IA)/Unión de Ayoreo Nativos de Paraguay (UNAP), marzo 2009.
(3)Álvaro Díez Astete y David Murillo. Pueblos Indígenas de Tierras Bajas: Características principales. La Paz, Ministerio de Desarrollo Sostenible y Planificación, Viceministerio de Asuntos Indígenas y Pueblos Originarios, Programa Indígena-PNUD, 1998. Información complementaria recabada de: Vincent Brackelaire, Situación de los últimos pueblos aislados en América Latina (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Venezuela) Diagnóstico regional para facilitar estrategias de protección, Brasil, 2006.
(4)En el encuentro se constituyó la Alianza Internacional para la Protección de los Pueblos Indígenas Aislados.
(5)El Seminario Regional sobre Pueblos Indígenas aislados y en Contacto Inicial de la Amazonía y el Gran Chaco.
(6)Carlos Camacho Nassar, Entre el etnocidio y la extinción. Pueblos indígenas aislados, en contacto inicial e intermitente en las tierras bajas de Bolivia, Informe 6, IWGIA, 2010.
(7)Resolución Administrativa 48/2006. La Paz, 16 de agosto de 2006.
(8)Carlos Camacho Nassar. “Consolidar los territorios de los pueblos aislados”. En: Pueblos indígenas en aislamiento voluntario y contacto inicial en la Amazonía y el Gran Chaco. IWGIA. Copenhague, 2007.
(9)Central Ayorea Nativa del Oriente Boliviano.
(10)Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social.

Aleksandra Bergier, Observatorio de DDHH y Conflictos Socioambientales

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