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14.6.10

Política integral para reducir la pobreza

“Se requiere de una política social que realmente incida para que todos los ciudadanos bolivianos gocen de sus derechos básicos a la educación y salud. Necesitamos la construcción de sistemas públicos de salud y educación de suficiente cobertura y de buena calidad”.
La representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Bolivia (PNUD), Yorico Yasukawa, dijo que la concesión de bonos como el Juancito Pinto, la Renta Dignidad y Juana Azurduy de Padilla fueron el motor que impulsó la baja de la pobreza en Bolivia.
Armada de algunas cifras, manifestó que entre 2006 y 2008 el porcentaje bajó cinco puntos, aunque estos datos no son equiparables en relación al resto de América Latina. Cambio conversó con Yasukawa.
—¿A qué atribuye este descenso de la pobreza en el país?
—Es razonable suponer que los bonos han incidido de manera importante porque estamos hablando de personas con nivelas muy bajos de ingresos, particularmente en el área rural.
Sin embargo, tres de cada 10 bolivianos viven en un estado de indigencia, eso no está nada bien porque nos muestra una brecha enorme para lograr que todos los bolivianos gocen de un ingreso digno.

—Hay ámbitos del desarrollo humano como la desnutrición y mortalidad infantil que preocupan. ¿Cómo encarar la búsqueda de una solución a estos problemas?
—Para que haya un sostenido descenso de la pobreza, los bonos no son suficientes, hay que crear empleo, hay que incidir en otras áreas como la desnutrición, la salud y educación.
El Juancito Pinto se otorga a condición de que los niños asistan a la escuela y eso es un incentivo muy importante, pero para que tenga un éxito óptimo tiene que haber suficientes escuelas; en el ámbito de la salud, muchas facilidades de salud, y los servicios deben ser de calidad.
En educación es importante que los niños vayan a la escuela, pero tienen que ser espacios seguros, agradables, estimulantes, amables y para eso hay que invertir en infraestructura, en la formación de los maestros.
La desnutrición es un tema complejo porque no es algo que se resuelva con atención médica o alimentos complementarios. Ahí incide el nivel de ingreso de las familias, conocimiento de nutrición y alimentación, ahí se necesita un conocimiento integral.

—¿Hace falta una política integral. Por ejemplo, profesores más capacitados?
—Así es. Se requiere de una política social que realmente incida para que todos los ciudadanos gocen de sus derechos básicos a la educación y salud. Necesitamos la construcción de sistema públicos de salud y de educación de suficiente cobertura y de buena calidad.

—Oruro tiene un buen rendimiento escolar y Tarija un mejor índice de desarrollo humano. ¿A qué atribuye esas disparidades?
—El propósito de estos boletines (entregados por el PNUD y el Ministerio de Planificación) es ver cómo están estos departamentos, visibilizar esos hechos que usted menciona y comencemos a analizar. Oruro es el mejor departamento en educación primaria, pero en otros temas como la desnutrición crónica no está bien. Hay que analizar qué está haciendo bien para que esté mejor en educación. Santa Cruz está en el promedio nacional, pero por qué teniendo un ingreso más alto no logra el nivel de Oruro. Entonces, Santa Cruz podrá aprender de Oruro en el tema de educación y Oruro en el tema de reducción de pobreza.

—Ahora es el turno de las alcaldías y gobernaciones para ver lo que usted decía: aprender unos de otros.
—Así es. Esperamos con el Ministerio de Planificación y Udape iniciar un proceso de diálogo con cada una de las gobernaciones. Es importante que ejerzan un liderazgo para mejorar estos indicadores, pero también debe haber un apoyo del Gobierno nacional y los municipios.

—¿Cuál es la receta para mejorar los índices de desarrollo humano en Bolivia?
—No hay una sola receta, pero hay algunas condiciones generales que tienen que cumplirse para mejorar el bienestar de la gente. Una condición muy importante es que las autoridades gubernamentales y la ciudadanía se comprometan a lograr la meta de garantizar condiciones básicas para una vida digna para todos, para que ningún niño o niña muera por causas prevenibles o tratables, que todos los niños vayan a la escuela, que ningún niño esté desnutrido, que ninguna madre muera por razones de embarazo.
Hay que sostener ese compromiso a través de los años, no son problemas que se resuelven sólo por un gobierno de turno; de hecho, estas enormes brechas son rezagos acumulados a lo largo de varios gobiernos. Una condición básica es que haya suficiente inversión pública en educación, salud y en programas para combatir la pobreza.
Bolivia ha venido aumentando su gasto social, hay que reconocer que hubo un esfuerzo importante, pero todavía no hemos llegado a niveles suficientes. Existen condiciones para que el país pueda decir –con estas condiciones favorables macroeconómicas y con disponibilidad de recursos– en qué vamos a invertir, cómo vamos a invertir y ahí sería muy deseable que hubiera un debate amplio y un acuerdo social.

—¿Usted cree que el Gobierno tiene voluntad política para mejorar los índices de desarrollo humano?
—Absolutamente, y yo creo que la publicación de estos boletines es una de las demostraciones de esa voluntad. Es muy importante que todos conozcamos esos datos y vigilemos públicamente si bajan o suben, si mejoran o empeoran y la sociedad debe exigir que las instituciones trabajen en función de mejorar esas condiciones y que den resultados.

Oruro tiene elevado índice de escolaridad
El 87,5 por ciento de los niños en el departamento de Oruro van a la escuela primaria, lo que lo pone a la vanguardia en relación a las otras regiones.
Los municipios de Oruro, Huanuni y Pazña fueron los únicos que se encontraban con tasas de término mayores al 90 por ciento, dando cuenta de que los avances educativos del departamento ocultan una fuerte desigualdad entre las alcaldías. Estas cifras ponen de relieve los esfuerzos para el logro de la cobertura universal. Los niños que no fueron a la escuela llegan a 3.620.
Sin embargo, mantiene un rezago en otros ámbitos como la desnutrición crónica, por lo que las autoridades deben trabajar para superar el tema.

En Santa Cruz hay bajo nivel de desnutrición
El departamento de Santa Cruz tiene los niveles más bajos de desnutrición crónica en niños menores de tres años, que alcanzan al 12,3 por ciento.
La desnutrición crónica es entendida como la situación en la que el niño no tiene la talla adecuada a su edad. El estado nutricional de los niños en Bolivia ha experimentado una mejora en las últimas décadas. En 1989 el 37,7% de los niños menores de tres años sufría de desnutrición crónica, mientras que en 2003 este porcentaje bajó a 25,5 por ciento.
Sin embargo, en otros ámbitos como educación, mortalidad materna, inversión pública social, la región oriental tiene problemas en relación a otros departamentos.
http://www.cambio.bo/noticia.php?fecha=2010-06-13&idn=21020

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