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30.4.10

Abramovich: Los derechos de la ciudadanía se ampliaron

El jurista argentino, quien llegó a Bolivia invitado por instituciones que trabajan en materia de derechos humanos, afirmó que se avanzó mucho en la restitución de los derechos económicos, sociales y culturales de los pueblos indígenas en América Latina, pero no se hizo todo lo que tiene que hacerse.
El director de la Maestría en Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús, Argentina, y ex miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos Víctor Abramovich dictó conferencias en La Paz sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y Jurisprudencia sobre Derechos de los Pueblos Indígenas en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
El profesional, quien fue invitado por la Defensoría del Pueblo de Bolivia, la Universidad Andina Simón Bolívar y la Comunidad de Derechos Humanos conversó con Cambio sobre la situación de los derechos humanos en Bolivia y América Latina.
—P. ¿Cuál es la situación de los derechos humanos, económicos, sociales y culturales en América Latina?
—R. Hay un avance muy importante en todo el continente en términos de los derechos colectivos de la ciudadanía, eso se ve reflejado en los sistemas de protección y en las constituciones de Ecuador y Bolivia, pero lo importante es que no se trata de simples reformas, sino que hay un proceso de incorporación de los derechos y las demandas sociales de la población. Es decir, hay un proceso de incorporación de las demandas, hay una apropiación del lenguaje de los derechos en los reclamos que se efectúan al Estado, en los discursos de los líderes políticos, en las agendas de discusión con los gobiernos, con el Congreso y con el sistema de justicia, hay un avance importante.
Sobre los pueblos indígenas, es importante el alto nivel de organización y su protagonismo político que alcanzaron en algunos países de la región. Fueron históricamente excluidos de los sistemas políticos y ahora son actores relevantes, por ejemplo, en Bolivia, cuya actuación fue decisiva en la transformación económica y social que se dio en los últimos años.

—P. ¿Los nuevos vientos que corren en América Latina fueron vitales para que los pueblos indígenas vean que sus derechos son respetados?
—R. Fue importante, sin duda. Hay una coyuntura histórica de gobiernos con ideas de realización de derechos sociales, civiles, políticos y económicos. Claro que estos gobiernos no cayeron del cielo, sino es el resultado de las demandas de la población y hay avances importantes en ese sentido, aunque hay asuntos pendientes en la implementación de derechos y de programas políticas porque todavía seguimos siendo países con altos niveles de desigualdad y de exclusión. Pero se han dado pasos positivos e importantes que marcan un escenario distinto con relación a la década de los 90.

—P. ¿Cómo ve a Bolivia en materia de respeto de los derechos humanos?
R. Bolivia es un caso muy interesante porque se dieron cambios de manera pacífica, por la vía democrática, una incorporación de los pueblos indígenas en el sistema político y cómo se solucionaron los conflictos sin que se salgan de su cauce. Creo que es un país para mirar con mucha atención en toda la región, que ha dado pasos decisivos en la ampliación de los derechos de la ciudadanía y la transformación social.

—P. ¿La llegada de Evo Morales fue fundamental para que los pueblos indígenas, por ejemplo, vean que sus derechos sociales y económicos sean restituidos?
—R. Sin duda fue fundamental. Yo creo que sería imposible pensar en las transformaciones que se dieron en este país sin la figura y el liderazgo de Evo Morales.

—P. ¿Pero el Estado habrá hecho lo suficiente para satisfacer la demanda de los indígenas? Hablemos del caso de los guaraníes en Bolivia y los tobas en la Argentina…
—R. Han hecho mucho, pero no todo lo que tienen que hacer. En Argentina se ha avanzado en el reconocimiento de derechos y la implementación de programas de titulación de tierras, hay un censo indígena, ha quedado en suspenso un desalojo de tierras; pero todo eso depende de recursos, de eficacia en la gestión pública, hay desafíos pendientes y conflictos sin solución. En Bolivia hay avances con ciertas contradicciones, hay pueblos indígenas que están en la situación terrible de exclusión y discriminación como son los guaraníes, lo que fue motivo de un reciente informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, hay temas pendientes, pero hay voluntad política; hay avances importantes, pero todavía existen desafíos en la implementación de estos derechos en la práctica.

—P. ¿Y cómo vieron los organismos de derechos humanos cuando la Iglesia boliviana negó que haya esclavitud en el chaco boliviano?
—R. Me tocó visitar Bolivia como relator de los pueblos indígenas de las familias cautivas. La Iglesia no es monolítica, hay sectores de ésta que niegan y hay otros que han sido decisivos para que este tema esté en la discusión pública. Nosotros decimos que no se puede tapar el sol con una mano, es importante reconocer que este asunto existe para empezar a discutir cómo se resuelve y eso fue lo que planteamos con los funcionarios de Gobierno, de las prefecturas departamentales y también con dirigentes de la Iglesia.

—P. ¿Y cómo observa la nueva Constitución Política del Estado?
—R. Es una reforma interesante en términos de reconocimiento de derechos, es un nuevo paradigma constitucional que está siendo estudiado en todo el continente. En ese sentido, no sólo hubo una ampliación de los derechos políticos y civiles, sino también la ampliación y reconocimiento de los derechos ciudadanos, sociales, culturales y colectivos, el gran desafío ahora está ahora en la implementación. Yo creo que Bolivia debe completar la implementación de la reforma constitucional, también se debe consolidar el proceso de integración de los tribunales, la estabilización del Tribunal Constitucional, de la Corte Suprema, de los tribunales agrarios, eso va a favorecer la institucionalidad básica que se requiere para implementar la nueva Constitución.

—P. ¿Cómo conjuncionar los intereses de los pueblos indígenas, que proclaman la propiedad de los recursos naturales, y el Estado, que reclama la explotación de éstos para desarrollarse?
—R. La realización de los derechos humanos, económicos y culturales requiere recursos y la generación de recursos requiere tener estrategias de desarrollo; entonces, no pueden haber derechos sociales sin desarrollo económico y social. En mi opinión, el derecho de los pueblos indígenas no es un derecho contrario al desarrollo, lo que exige es que el Estado defina un modelo de desarrollo y no piense sólo en el crecimiento económico, sino que incorpore la dimensión de los derechos humanos y culturales como parte de la estrategia de desarrollo y cree mecanismos de participación, de diálogo, de concertación con los pueblos indígenas al definir esas estrategias de desarrollo. No hay derechos sociales sin desarrollo económico.

—P. ¿Los pueblos indígenas pueden interponer una demanda en la Corte Interamericana contra un Estado por la depredación de los recursos naturales o la desapareción de los glaciares?
—R. Conozco muchas demandas en el Sistema Americano de Derechos Humanos promovido por pueblos indígenas contra Estados por degradación de sus territorios, o sea, los pueblos indígenas están usando activamente no sólo los tribunales internos, no sólo los espacios de negociación política, sino los tribunales internacionales para estos aspectos.

“El derecho de los indígenas no es un derecho contrario al desarrollo. El Estado debe definir un modelo de desarrollo”.

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