Santa Cruz, con la zafra de azúcar y Potosí, con la minería.
Atenta contra el desarrollo de la familia, la sociedad, la economía y el futuro productivo del país.

Para referirnos a esta problemática cabe mencionar que los factores que influyen en la oferta de trabajo infantil están directamente relacionados con la pobreza, lo que obliga a muchos niños a trabajar a tiempo completo para poder vivir ellos y sus familias.
La explotación del trabajo infantil en el país es un tema no resuelto, que atenta contra el desarrollo de la familia, la sociedad, la economía y el futuro productivo del país.
Según la responsable de la Unidad de Derechos Fundamentales del Área de Trabajo Infantil del Ministerio de Trabajo, Eva Udaeta, las regiones y rubros que concentran mayores niveles de trabajo infantil están ubicados en Santa Cruz con la zafra de azúcar, en Riberalta con la zafra de la castaña y en Potosí con la minería, consideradas las peores formas de trabajo infantil en Bolivia.
La mayor concentración de niños, niñas y adolescentes trabajadores se produce en el área informal en labores como ayudantes de cocina, vendedoras, ayudante de vendedoras, ladrilleros, ayudante de carpintería, voceadores de vehículos, aguateros, cuidadores, porteros, lava autos, que realizan estas labores para financiar sus estudios, alimentación y para sostener a sus familias.
El factor económico es el principal impulsor que genera el trabajo infantil en el país, según estimaciones, ya que no se cuenta con estadísticas sobre esta problemática, hasta el momento hay 800.000 niños y adolescentes insertos en labores informales.
Las edades de estos menores de edad oscilan entre los 5 a 8 años que trabajan en su mayoría más de 13 horas.
La normativa indica que de 14 años para abajo está prohibido el trabajo infantil y de 14 a 18 se permite con las condiciones mínimas de trabajo que no afecten su desarrollo, su escolaridad y que fundamentalmente, perciba un salario vital mínimo, entre otros.
Esta problemática se presenta sólo en el sector social humilde del país que representa una parte importante de la población boliviana que pierde oportunidades de superación en temas familiares, económicos y de educación de los niños que tienden a reproducir el círculo de pobreza con el que se afecta el desarrollo productivo del país.
Sectores como la clase media y alta no presentan esta problemática, debido a la diferencia económica que impulsa los índices de trabajo infantil que atenta contra los derechos a la salud, educación, deporte, entre otros, de los sectores vulnerables de la sociedad que reproduce el círculo de pobreza.
La profesional resaltó que la nueva CPE en la sección V sobre los derechos de los niños, adolescentes y jóvenes especifica en el artículo 60 que el Estado y la sociedad boliviana velarán con prioridad los intereses superiores de los niños expresados en sus derechos fundamentales como la educación, salud, entre otros, en los cuales no figura el trabajo infantil.
El artículo 61 prohibe el trabajo infantil en condiciones de explotación. Udaeta manifestó la necesidad de crear un trabajo digno a nivel nacional, la ampliación de los servicios de salud, la educación gratuita y políticas que se vienen implementando en el actual Gobierno con el bono Juancito Pinto, Juana Azurduy de Padilla, entre otras, que tienen el objetivo de erradicar problemas sociales que aquejan a los bolivianos.
Anunció que hasta fines de este año se contará con información estadística sobre este drama infantil que viene elaborando el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Organización Internacional de Trabajo (OIT).
En la actualidad existen más de 250 millones de niños que trabajan en el mundo, la mayor parte de estos tienen entre 11 y 14 años y otros 60 millones de niños, cuyas edades oscilan entre 5 y 11 años, trabajan en condiciones deplorables: reducidos a servidumbre por deudas familiares, sometidos a diversos tipos de esclavitud, destinados a la prostitución o la pornografía y, en algunos casos, condenados a participar en conflictos armados.
Un informe conjunto de UNICEF y el Instituto Nacional de Estadística revela que más del 10% de los niños bolivianos están sometidos a explotación laboral.
Si bien no se cuenta con cifras exactas, miles de menores forman parte de los servicios domésticos y desempeñan tareas no remuneradas. Estos menores están particularmente expuestos a los abusos y a la explotación.
Por tanto, estas actividades tienen implicaciones negativas sobre la vida de estas personas, sobre todo en la violación de derechos humanos como son la educación y la salud, que llegan incluso a la explotación, la esclavitud y los trabajos forzados.
http://www.eldiario.net/noticias/2009/2009_10/nt091007/2_01plt.php