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7.8.09

Brasileños piden regularizar su estadía en Pando

Tierras. Tienen un plazo para irse y dejar sus predios en la frontera

Grupos de ciudadanos brasileños que habitan de forma irregular tierras en Pando están gestionando la regularización de su estadía en las oficinas de Migración para que se les permita quedarse en la zona y, a partir de ahí, buscar la posibilidad de que no les quiten sus posesiones.

Según la oficina estatal, a cargo de la directora Roxana Gutiérrez, hasta ahora se han presentado 500 solicitudes para estadías legales, 200 de las cuales están en trámite de verificación y seis han sido aprobadas.

En el último caso, los beneficiados podrán quedarse de forma legal en Pando por el lapso de dos años y, a partir de ahí pueden hacer otra solicitud similar, o pedir la nacionalización boliviana.

El trámite, que se ha disparado en el último tiempo, se debe en gran medida por que el Gobierno central les ha dado un plazo fatal para que desalojen los lugares que habitan de manera ilegal, porque están dentro de la franja de seguridad territorial que comprende 50 kilómetros desde la línea de la frontera, donde no pueden vivir extranjeros, según la Constitución Política del Estado.

La acción está siendo coordinada con el Gobierno de Brasil y la Oficina Regional para el Cono Sur de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que está relacionada con la Organización de las Naciones Unidas, a fin de que la salida sea pacífica. Hay un fondo de $us 10,2 millones para costear el plan.

Pese a ello, varios ciudadanos de Brasil han indicado que se resistirán al desalojo, así sea de forma violenta.

En ese caso, el Gobierno boliviano no descarta hacer uso legal de la fuerza si hasta diciembre, la fecha fatal, no salen por su propia volunta.

La medida será “la última instancia”, resaltó el viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, que confirmó la existencia del plan de desalojo que afectará, según la embajada de Brasil en La Paz, a unas 1.000 familias.

Almaraz no especificó la cantidad de tierra fiscal que será recuperada por el Estado boliviano de manos de los foráneos, aunque señaló que se trata de “varias decenas de miles de hectáreas”.

La mayoría de los brasileños que se verán afectados con la medida, que empezó a programarse desde hace más de un año, es de condición humilde y se dedica a la extracción de almendra y goma, y a la agricultura y ganadería familiar. Sin embargo, están en un área no permitida para el asentamiento de extranjeros, insistió el viceministro.

Amenazas

- Posición. “No vamos aceptar la voluntad de los bolivianos que quieren que dejemos todo lo que construimos en años de trabajo con sudor y mucho esfuerzo. No es justo dejar todo para que después lleguen otras personas a vivir en nuestras casas”, dijo el agricultor Roselino Freire da Silva, al periódico A Gazeta de Río Branco.

- Advertencia. “Bolivia no se queda con todo gratis. Hay muchos brasileños irritados con la situación. Yo no voy a dejar nada allá. Yo no me quiero ir a un lugar cualquiera que me van a ofrecer. Prefiero incendiar mi casa. Tiro fuego a todo y me voy para recomenzar la vida”, dijo Waldemar Gomes, a la revista Terra.

- Asentamiento. El grueso de los brasileños que se asentó en Bolivia se concentra en la zona del Bolsón de Rapirrán y Bella Flor, zona de difícil acceso por la falta de vías estables.

http://www.eldeber.com.bo/2009/2009-08-05/vernotanacional.php?id=090804225544

 

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