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22.8.11

Los indios de Obama versus la Carretera Revolucionaria “Cuando haya un gobierno que nos escuche vamos a dejar de marchar”


La Octava Marcha Indígena –integrada por 1300 personas- volvió al camino de tierra dispuesta a recorrer los poco más de 400 kilómetros que la separan de La Paz. Dejaron el campamento en San Ignacio de Moxos el lunes a las 6.45. y no hubo problemas con algunos ignacianos que habían amenazado con bloquear la vía de salida a San Borja, el próximo pueblo grande (unos ocho mil habitantes), a 150 kilómetros. Nadie se hizo presente de los locales a favor de la construcción de la carretera que afectaría a un parque nacional y territorio indígena, y a casi todos los que viven dentro. Ante la duda, un grupo de policías custodiaba la tranca de salida, donde el viernes pasado habían bloqueado 150 personas con palos y otras armas rudimentarias –no por ello menos hirientes. Las y los caminantes en defensa del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) y los derechos de los pueblos indígenas se detendrán esta tarde en Puerto San Borja.
El domingo, la alegría que arrastraba a la marcha se retiró por el deceso de Pedro Moye Noza, de 13 años, mojeño de San Ramoncito del Ichoa, una de las 64 comunidades del TIPNIS. “Estaban trasladando el equipaje (en una camioneta) el tercer día, entre Fátima y una estancia donde se pernoctó, y ahí cuando se resbaló un equipaje él se cayó, eso fue lo que provocó el accidente. Al caer se golpeó la cabeza (tuvo fractura de cráneo), fue llevado al hospital y sometido a terapia intensiva pero falleció hoy a las cinco de la madrugada”, luego de una segunda intervención quirúrgica, informó Adolfo Chávez, presidente de la Confederación de los Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), organizadora de esta octava marcha.
La otra organización nacional indígena en la movilización es el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ). Entre ambas representan a los 36 pueblos indígenas de Bolivia.
Hacia el mediodía, se sumó el desagrado por las declaraciones del presidente Evo Morales en el programa oficialista “El Pueblo es noticia”. En ese instante se comprendió que desde el gobierno nacional ninguna intención hay de resolver el conflicto mediante el diálogo. Y que era necesario volver al camino. Al menos en la marcha no iban a pasar frío, como lo sufrieron muchas y muchos marchistas que carecen de ropa abrigada y carpas.
Antes de recomenzar, cada una de las organizaciones y pueblos indígenas en la marcha hicieron una oración o recordaron de alguna manera al mojeño Pedro, cuyo cuerpo será enterrado en su comunidad.
En la marcha remarcan que hace falta agua, porque generalmente la sacan de pauros cercanos al camino, lo que evidentemente expone a las y los indígenas a muchas enfermedades. También necesitan abarcas y chinelas, comentó un dirigente de la CIDOB, por si alguien en las ciudades quiere donarles algo.
En el espacio que el presidente tomó de la radio y televisión públicas, defenestró a la marcha, dijo que su movilización "no es para defender a la Madre Tierra, sino al capitalismo". Esto significaría que manifestarse a favor de la carretera es rebelarse contra el capitalismo.
"Es lamentable, pero se ha visto que el capitalismo y las ONGs conspiran contra el Gobierno usando a dirigentes indígenas, instándoles a llevar adelante marchas bajo el argumento de que defienden la naturaleza", agregó.
"Es una estrategia del imperialismo y de Estados Unidos, a través de sus agencias, para impedir la integración nacional y provocar un enfrentamiento entre los pueblos del oriente y del occidente", sostuvo el líder aymara.
“Sospechosamente, estos días algunos hermanos dirigentes están en contacto permanente por teléfono con la Embajada de los Estados Unidos, (…), con el asesor del movimiento indígena de la Embajada de los Estados Unidos, Eliseo Abelo”, aseguró Morales. Mostró a las cámaras un papel donde dice que supuestamente se comunicaron los teléfonos de la Embajada de Estados Unidos con el diputado indígena Pedro Nuni; Roxana Marupa Tórrez, esposa de Adolfo Chávez; y con Rafael Quispe, mallku del CONAMAQ. En él se detuvo el presidente.

“Esto es lo más sospechoso (…) de las llamadas telefónicas de la Embajada de Estados Unidos al hermano Rafael Quispe yo sabía, tenía mucha información (…), el 15 de agosto, día de la marcha, llamó el representante de la Embajada al compañero Quispe, ahí están las llamadas. El día 2 de junio, dos llamadas; el 20 de junio, una llamada, el 6 de julio otra llamada”, contó Morales.
Los dirigentes mencionados exigieron al presidente que muestre con pruebas concretas sus presuntos vínculos con el gobierno de Barack Obama. Y observaron que el domingo solamente mostró un papel con nombres y números que pudo haber sido tipeado por cualquier empleado del Movimiento Al Socialismo (MAS). Pero lo que les quedó claro como el agua –la que necesitan los marchistas- es que los están vigilando los agentes de presunta Inteligencia del gobierno para acusarlos de lo que sea y así desmoralizar la marcha. Pero en este caso afirmaron que se trata de una mentira, una de muchas que quizás vengan para que alguna sea creída.
“No es la primera vez. Desde que se han empezado a cuestionar sus malas acciones, el presidente ha empezado a echar lodo a los movimientos sociales. Decía que la USAID financiaba, muchas cosas que no se han comprobado hasta ahora, y sigue hablando de esas cosas. Creo que no estamos en democracia, estamos en un gobierno totalitario en que ya no hay derecho a la privacidad, por eso está haciendo estas cosas. Sin embargo, nosotros no hemos visto una prueba clara de las acusaciones que ha hecho hasta ahora, de las tantas que ha hecho, pero si empieza a tocar esos temas primero tiene que probarlas. Además, el presidente ya está trabajando como en los gobiernos dictadores: pinchando teléfonos, vulnerando a la Constitución, donde dice que cada uno tiene derecho a la privacidad. Solamente son excusas para desarticular al movimiento, que es legítimo”, dijo el tata Rafael Quispe, uno de los aludidos.
“Está claro que nuestros teléfonos están pinchados por el gobierno, eso ya se sabe. Pero yo no tengo cuentas pendientes con nadie, no debo a nadie, no tengo negocios turbios con nadie”, dijo el mojeño (“y estoy orgulloso de serlo”) Ernesto Sánchez, de la comunidad La Argentina, del Territorio Indígena Mojeño Ignaciano (TIMI).
Don Ernesto se quejó de la manera en que el gobierno muestra la información sobre este conflicto, al decir que los indígenas se oponen a la carretera –según los marchistas no es así. Esto les ocasionó enfrentamientos con algunos vecinos de San Ignacio de Moxos. “Unos cuantos estaban en la plaza de San Ignacio con su bulla para recibirnos. No estamos en contra de que llegue la carretera a San Ignacio. Que llegue, si le da la gana que llegue por donde sea. Lo que estamos en contra es de que rompa el TIPNIS, dijo Sánchez, secretario de Economía y Desarrollo de la CIDOB.
Sánchez estuvo en casi todas las marchas y ya se comprometió a continuar en las que vendrán. “Si Dios me da fuerza voy a seguir marchando, porque este proceso no termina aquí. Cuando consolidemos los territorios y haya un gobierno que nos escuche vamos a dejar de marchar“, dijo.
El domingo al mediodía, en el campamento preparaban para comer con lo que quedaba de la vaca que el sábado les había donado un particular de la zona. Unos mojeños partían a diestros machetazos la cabeza de una vaca, para aprovecharla hasta lo último. Por ahí andaba un señor de ¿60 años? 70 no, sería darle mucho. Don Pedro Mones, mojeño joaquiniano, tiene 85 años y sigue en la marcha. “Voy a llegar hasta La Paz, porque todavía el cuerpo me da, fue por eso que me animé a venir”.
“Estamos yendo para defender el parque Isiboro Sécure, porque no queremos que esa carretera pase por el medio. Queremos que la desvíen porque afecta a todo nuestro territorio y nuestros recursos naturales. Nunca se nos ha consultado, por eso esta marcha”, dijo el joaquiniano.
16 puntos
El sábado, la marcha presentó su “Plataforma de Demandas de la VIII Gran Marcha Indígena por la Defensa del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure, por los Territorios, la Vida, la Dignidad y los Derechos de los Pueblos Indígenas del Oriente, Chaco y Amazonía Boliviana”.
El punto uno se refiere al TIPNIS: “Rechazamos la construcción del tramo II de la carretera entre Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, que afectan los territorios del TIPNIS. Demandamos la paralización inmediata del estudio socio ambiental y cualquier otro estudio”.
El dos, al Parque Nacional Aguaragüe: “Exigimos la paralización de todas las actividades hidrocarburíferas en el Parque Aguaragüe.” El tres, a la Tierra y Territorio: “El Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia debe garantizar que los territorios indígenas sean respetados en la nueva legislación agraria”.
El cuatro, a Cambio Climático, Fondo Verde y REDD: “Demandamos que el gobierno reconozca el derecho de recibir la retribución por compensación de la mitigación de gases”. El cinco, exigen desarrollo normativo y la implementación del Derecho a la Consulta.
El seis, al desarrollo productivo y al rol del Fondo de Desarrollo de los Pueblos Indígenas Originarios Campesinos (FONDIOC): “Exigimos el desarrollo productivo, la descentralización a las regiones del Oriente, Chaco y Amazonía, con asignación de recursos económicos”.
El siete, a la autonomía indígena: “Demandamos que el gobierno del Estado Plurinacional provea de los recursos económicos para la implementación en todos los territorios indígenas titulados, como medio para avanzar en una autonomía indígena”.
El ocho, a la Ley de Bosques. El nueve, a los parques nacionales y las áreas protegidas: “Contemplar el Parque y Aéreas protegidas en la elaboración especial de las áreas protegidas”.
La 10, a Educación y a la creación de la Universidad Indígena de Bolivia: “Desembolsar inmediatamente los recursos económicos asignados para la construcción de la infraestructura apropiada y el funcionamiento de la Universidad Indígena Boliviana (UIB)”.
La 11, a Salud: “Incorporar en forma efectiva a los pueblos indígenas como beneficiarios del Seguro Universal de Salud”. La 12, al Censo: “Realizar el Censo de Población y Vivienda a la brevedad posible”. La 13, a la vivienda: “Implementar planes de vivienda”.
La 14, al río Pilcomayo: “Implementar políticas de manejo, protección y conservación para resolver el problema del Río Pilcomayo”.
La 15, a Comunicación: “Garantizar el derecho pleno del acceso y uso de la información y la comunicación a los pueblos indígenas”. Y la 16 al cumplimiento del acuerdo de mayo de 2010 con la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG).
"Cuando iniciaron la marcha solamente hablaban de oponerse a la construcción del segundo tramo de la carretera entre Villa Tunari y San Ignacio de Moxos, pero después de cinco días hablaron de un pliego de 13 demandas que lo ampliaron a 16", protestó el presidente. Con la marcha que continúa rumbo a La Paz, Morales tendrá que alcanzarla si desea abrir un diálogo antes de que se detengan ante el Palacio Quemado, indicaron los caminantes.
(Por Comisión de Comunicación en apoyo a la VIII Marcha Indígena)

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